lunes, 22 de octubre de 2018

Ay, Encargados

Pondré un video refiriéndome a los Encargados, especie seleccionada por sí misma para guiar el cambio, que debía saber cuanto necesitábamos y comunicárnoslo. Y véanos, sin conocer ni la O por lo redondo. 
Hacia 1997 inició el proceso gracias al cual América Latina tendría una oportunidad contagiosa, llamémosla así. Soy masa atenta y escuché sus rumores diez años después. Apenas rumores y no me los trajeron aquéllos, como debían.
Encomendado a la vez por mí solito para transimitir nuevas, intenté que lxs también nombrados Señoritxs soltaran prenda y no hubo forma. Bueno, podría pensar, rindieron cuentas a quienes era mejor. No lo hago pues éstos andan igual que yo.
Tampoco hubo notificaciones sociales sobre el resto del planeta y hoy, octubre 21, 2018, en plena revolución mundial, vengo a entender siquiera alguito. Si nos lleva la verga, dilectos compadres y comadres, no se hagan los desentendidos.
Ahora paso al video donde PITII acompaña a dos intelectuales orgánicos mex que están involucrados cariñosamente en la queja, pues un tiempo fueron mis amigos y hoy atienden a ratos las invitaciones que les hago. 
Para quienes somos llano pueblo movilizado, su interacción este día con Tariq Ali sirve mucho, al mostranos el rico fenómeno que atraviesan nuestras sociedades.
Necesitamos infinitamente más, desde luego.



sábado, 20 de octubre de 2018

La "revolución mundial".

Espero que también a Babeuf su patrona 
lo tuviera
por imbécil, jeje.

-Abuelo, ¿estás ahí?
-¿Qué quieres?
-Me hice líos con la revolución mundial. 
-Cago en dios. Y apenas inicia.
-Anoche una mujer preguntaba algo absurdo: ¿cómo ayudar a los normalistas rurales? Otra le hizo eco. Viera qué abandonados, con zapatos rotos, Sí, es muy triste, decían.
"¿No se han fijado en su fuerza y cómo pelean?"
-Bobas yen bobas. 
-Escribámosle a Moctezuma Barragán pidiendo por ellos. 
-Eso acordaron y reí a gusto. Antes, Tariq Alí... ¿ubicas, Belarmo?
-Más o menos.
-Bueno, él, no agregó nada a lo que le escuchamos hace años y aun así fue útil porque observó el movimiento estudiantil de 1968 desde una perspectiva planetaria.
-Ah. 
-México solo se ve a sí mismo. Quedó clarísimo cuando conmemoró los cincuenta años de aquéllo.
-No repitas lo que sé hasta el cansancio. 
-¿Y por qué no ayudas con eso, cabrón?
-¿Cómo me llamaste?
-¿Eh? Fue un ex-ah-brupto!, disculpa. Los mercados echaron a andar ayer y no estuve. Hoy habría que reimpulsar el Centro y tampoco podré.
-Mal andan las cosas si dependen de voluntades individuales.
-0-
Los ingentes, utópicos reclamos y un vil empleo no dejan sino ratitos para venir aquí y no tengo
tiempo entonces para revisar planos militares o leer La cuestión agraria en Rusia y otras cosillas, aunque no sea leninista -¿seguro no?-, y como de remate hoy se sumaron dos municipios conurbados y uno guerrerense, ya me dirán ustedes.
En todo caso, no blofeo al llamarle universal a nuestro movimiento. Sino que diga Tariq Alí, escrupuloso al mostrar relaciones entre sucesos en apariencia sin conexión, como el Ejército del Pelo Largo vietnamita y la Segunda Ola del Feminismo durante 1969 en Inglaterra, o cuando señala una y otra vez cúan faro ha sido Iberoamérica para todos desde los años 1990 y lo mucho que hoy se espera de México y su coyuntura profunda.
Por algo mi comandanta no oficializada, Lupita, resultó lanotinoamericanista y en redes sociales sigo a casi solo mediorientales, cuya región experimenta el mayor reacomodo geopolítico, y preferentemente a palestinos que resisten al genocidio. De ahí también mi confianza en la izquierda estadounidense -¡resurge, créanme!- para acompañarnos.
-Realmente urge organizar esto, abuelo.
-Lo que puedas. Mientras, tira de largo. 
-0-
La pústula que una vez más revela el día.
      
  













lunes, 15 de octubre de 2018

Lxs pretendientxs

"Sur, geografía profunda", llaman nuestros cuadernos a las tierras del gran, milenario secreto. Su adelanto está donde mi patria prometida, en los lugares que frecuenta Red de agujeros
En éstos hay un personaje a quien observo maniáticamente, declarándolo o no. A ratos caudillo, otras simple cacique, nos lo topamos ya como sombra. Primero por el vado que sirvió para asesinar a diecisiete campesinos, pues iban al poblado que lleva su nombre, y después sobre la calle por la cual subían quienes desaparecieron durante aquel infierno, bautizada también para recordarlo.
Protagoniza un libro de historia patria escrito por mí, lo cito en otro, no quise echarle el ojo bien a bien y estoy seguro: abrió puertas para Malditos y Pretendientxs -avanzamos, ya ven; con éstxs vale la perspectiva de genéro- tratados así por GZ:
"El sistema tiene un efecto educativo; las masas aprenden que para resolver sus problemas, el mejor de todos los caminos es recurrir al intermediario o procurador oficial (...) Aprenden que los partidos de la oposición resuelven los problemas de la oposición, no de las masas, y solo se les acercan (...) en casos de desesperación..."(1)
Un simplón lenguaje cifrado y lo no dicho nos sirven, nietos, para evitar lugares comunes y propósitos de saberlo todo. Décadas tomo a GZ formular esa tesis muy compleja aunque parezca sencilla. Se resumen en ella los doscientos años transcurridos desde que Juan N. Álvarez, el personaje a quien me refiero, hiciera sus pininos políticos. Era pionero de Lxs Pretendientxs, otra torpe categoría con la cual acercanos al hoy temporalmente partido hegenónico. Temporalemente, digo, porque nació sin futuro. Fueron "oposición" excepto en nuestra ciudad recortada, donde a cada unx se le hizo posible volverse "intermediario o procurador oficial"
Los conocí lo sufiente para advertir a Fernanda  que sus padres, empeñosos pequeños propietarios, no estaban desencaminados cuando en las últimas elecciones les temían. Arribistas por naturaleza, como Juan N., sin preparación profesional ocupan cada vez más espacios públicos y, careciendo de las habilidades que producen Malditos, saquearán sin habilidad o con mesura, según aprendieron en treinta años.
Los conocí y vuelvo a sufrirlos. La gente empuja con el enorme aliento que reunió y ellos, sus beneficiarios, se preparan a detenerlos. 

miércoles, 3 de octubre de 2018

Saldo rojo

"Julio rompe (otro) récord de violencia: es el mes con más homicidios desde hace 21 años
"El mes pasado se registraron 2 mil 599 homicidios dolosos en todo el país. En lo que va del año ya suman más de 16 mil asesinatos."
¿Cómo interpretar eso si acababan de producirse las inéditas elecciones? ¿Respondió a motivos parecidos a los que incitaron el ataque porril en septiembre?
"En los últimos tres años (...) los homicidios (...) han repuntado 74 %." Durante 2017 la "violencia y la inseguridad costaron al país un 14% de su producto interno bruto".
¿Y? Recién aparecieron trailers refrigerados con ciento cincuenta cadáveres o cosa así. Los cuerpos no caben ya en las morgues. Me confundo: ¿a qué este nuevo expediente si hay fosas comunes por donde quiera? Están detectadas ¡1075! Cerca de Saltillo, Coahuila, que registra "unas 1790 personas" desaparecidas, hallaron "unos 600 restos".



En Veracruz las madres son particularmente activas buscando a hijxs que esfumaron fuerzas públicas, cárteles y quizás hasta ciudadanxs cualesquiera, pues si hay universal impunidad excepto para quien protesta o roba pan...  
Nada duele tanto comos los feminicidios. "Entre escombros, ropa vieja y basura fue hallado el cuerpo sin vida la niña Ana Lizbeth en el Estado mexicano de Nuevo León el martes pasado. El hallazgo se produjo a escasos metros de su casa. Los padres de la menor de ocho años de edad tenían un par de días en vilo buscándola. Unos minutos bastaron para que Ana Lizbeth fuera raptada y asesinada por un hombre". 
Un hombre, no una mafia. Ten cuidado periodista
que al seguir casos seriados en el Edomex, producto de criminales profesionales, dejas a un lado aquéllo, la violencia machista como fenómeno social. 
Este es el mejor trabajo que conozco sobre esa zona. Elocuentemente se llama Las muertas del Estado:
¿Y la pederastia en este paraíso de turismo único mundialmente para ello? "Entre 2015 y 2016 hubo alrededor de 30 mil casos." "... al menos 20 de las 32 entidades de país no tipifican como delito grave" esa práctica.
Para interpretar algunas cosas no recurro a posmodernos "especialistas". Me basta Enzenberger aquí http://brigadaparaleerenlibertad.com/programas/la-balada-en-chicago/ y en el resto de los ensayos que forman Política y delito (Política y delito by Hans Magnus Enzensberger #CEHR9YWLP2V ...
SIGUE  
 
   

martes, 2 de octubre de 2018

El debido año

Qué onda con ese tono, quitando incluso lo
sabiondo: En mis obras completas -carraspeo...
Me perdono los posibles errores de apreciación, imperdonables. El resto no tiene disculpa ni por
quijosotoso.

Se van los cleptócratas y la violencia crece, informan. No volví a tocar el tema desde que al hacer Julio César Mondragón detuve por enésima vez La casa del horror. Fue un acierto escribirla, aunque quedará en nada con sus doscientas mil aprobaciones. Hay mucho material allí y se remonta a 1985, más o menos.
Mientras el régimen político se desarticula, Obrador y los legisladores de Morena hacen avances sustantivos, parece, para fracasar después, creo. ¿Feché mal y no estamos en 1911 sino cuando la izquierda electoral nacía: 1988? No, pues nuestro criollo capitalismo del fin del mundo cumplió. Visto así era inevitable que sus agentes gubernamentales desaparecieran. ¿Qué nos espera?
-La transición democrática ha terminado -dicen protagonistas y opinólogos hasta ahora críticos. 
¿Realmente lo piensan? Observen cuánto caos alrededor, empezando por él partido dominante, sin pies... ni cabeza, iba a agregar y ella no solo persiste: alcanza tamaños monumentales, siquiera hasta tomar el cargo. 
Dulce interregno este. Luego tal vez deberemos pensar de nuevo en 1910, momentáneamente quizá. El balón siguen teniéndolo los grandes capitales, y nuestro movimiento social, pobre según todo indica, quién sabe si logre disputárselo.
Esto no es Venezuela 1998 o Brasil, Argentina, Bolivia años 2000.
¿O no, Casa del horror?          

martes, 25 de septiembre de 2018

Una semana

-Parecemos asistir a la revolución.
-Aseguraste que eso era, abuelo.
-No todavía.
-Te contradeciré por una vez.
-Bueno, sí, tienes razón, de cierta forma.
-Ninguneas a mi tiempo y mi gente.
-A ellos los respeto, tú exageras.
-Quiero los documentos.
-¿Cuáles?
-Esos que traes del futuro.
-Servirán después, no ahora.
-¿Cuándo?
-Calla y sigue arreando.
 
Para prueba, una semana. Tomaremos esta carretera a tramos, y luego otra, en cuatro días que deberían ser seis al menos y así visitar dos poblaciones más. El resto del viaje, tan revelador como su primera parte, será por nuestra ciudad, sábado y domingo.
¿Los opinólogos realmente creen entender? Sí, de entresijos palaciegos, previsibles ahora. El país se les escapa, resulta un Petrogrado que transcurre en la Duma, o China 1948 vista desde la cafetería pequinesa donde despachan, o Cuba reporteando al Che entre wiskie y wiskie del Copacabana. 
Cuando el lunes rinda mi pálido informe, nadie hará caso y lo dejaré apenas empiece, pues Es mucho lío eso y no sirve, dirán.
-Allá ellos -pensaré rumbo a la segunda gira, monstruo urbano adentro. 
Y no anduve en el Mekong ni asfixiaron a una anciana para que revelara la ubicación de los gerrilleros. Ahí nomasito fui y a seguir historias sin mayor notoriedad en estos tiempos entre instancias populares y gobiernos secundarios. Entramados, pues, que al mirarse por dentro bastaba sentirlos, si bien no faltaron pequeñas revelaciones para reconstruir el castillo en recomposición del cual forman parte.
Hasta mafias criminales y fuerzas públicas parecían sosegadas y nuestro único riesgo fue un camino por hora y medio vacío, que proyectaba sombras cuyo origen podía estar allí mismo o muy lejos, sierras arriba.
Mi abuelo dice que todavía no empezó la revolución y no veo sino eso, subversiones. Algunas son silenciosas o comedidas y juntas todas advierten: No hay regreso. ¿Sí? Me informo nuevamente sobre el país hacía lo alto y escucho a una periodista argentina que cumple ochenta y tres años y presenció los inicios de la política imperial hoy en mutación, según ella misma.
El caso, como vale llamar al de Odebrecht, se abre sin reservas para nosotros, que fuimos timados por partida doble, descubriendonos tramas y personajes mucho mayores. Un mexicano en Suiza resulta ahora la clave. 
¿Recuerdan aquél famoso diálogo telefónico hace tres años?
-Pídeselos.
-Pero esos miles de millones están presupuestados para 2024.
-¿Y? ¿Tú y yo estaremos aquí entonces?
La grabación fue pasada por involucrados que se permitían el lujo de denunciar un fraude tan ñoño.
Todopoderosa durante casi cinco décadas, hoy la basofía humana queda expuesta y a mano. 
-Eso es revolucionario, creo, Belarmo.
-Solo si los tipejos terminan en prisión y sus haberes van al erario público y sirven para terminar esta porquería. Y no sucederá. 
Tiene razón. De noche dos hermanitos míos leyendo un manual soviético auguran la revivificación del movimiento obrero. Me pongo furioso. El capitalismo no bromea. A los trabajadores y trabajadoras que sirvan al sector estatal se les despejarán anchas puertas. Industrias y empresas extractivistas son otra cosa. Con ellas será la última batalla.           
-0-
-No mires -digo día a día cuando atravieso el escenario político nacional. -Bastan los ecos. -Sus coros gritan alternativamente.
-¡Qué vergüenza.
-¡Llévenlos al cementerio de héroes patrios! Muy lo ganaron con la votación de esta mañana.
-Los Malditos se van en dos días y no paran. Hasta las Ladies MacBeth salvarán el pellejo.
Obrador desborda su papel y parece una figura irreal. No vayan a embarrarlo, pues al menos por ahora necesitamos de él.  
-¿Quiénes?
-¿Qué?
-"Necesitamos de él."
-Nosotros, la abstracción llamada pueblo.
-Muy poco marxista eso, creo.
-¿Me hablas a mí? No, yo no soy... bueno, tantito sí. En todo caso...
-¿Hablas por el pueblo? 
-Al figurarse, y para ya, Preguntón, que los agentes de cambio cumplen un cometido y desaparecen.
SIGUE 

lunes, 24 de septiembre de 2018

Probando

Faltan siete días para marchar y pruebo si puede hacerse un relato corrido de las últimas semanas, meses o años. Será yendo adelante y atrás en el tiempo todo, presente y pasado, imaginariamente y no.


I
No se va quien no quiere, así que siendo las 4:45 am del 29 de noviembre, 2017, agarro carretera hasta siempre. 
Un setentón con mochila al hombro es buena noticia aunque no vaya a su patria prometida ni donde Ana suponía cuando empacaba mis cosas.

II. 
12 de mayo, 2017
Ya que estalle esto, pienso a solas o con otros, y cuando veo el apabullante despliegue de fuerzas públicas me sobrecojo. Detrás tienen eso multiplicado cientos de veces y su función es advertirlo. En reserva, sus ejércitos informales (crimen organizado, paramilitares).
No imaginas la clase de guerra anunciada aquí, digo a la Inesperada, como yo mal intuyo la de tu pequeña ciudad.   
-Haz la crónica y olvida los discursos -me digo. -¿De qué? 
Nuestros buenos anunciaron marchar hacía un punto delicadísimo. Querían desquiciar a los Malditos para ir por otra, más breve ruta. Lograron a medias el objetivo y el cerco se redobló hasta tenerlos cuerpo a cuerpo. Parecía que se les echarían encima, sobre todo cuando al lado suyo aparecieron quienes nunca hay manera de precisarles la intención, pues son cal y arena. 
Lo sé gracias a Lupita, una mujer que no doblegarán y sonríe esta vez. Recorrí cada rostro en torno preguntándome quiénes recibirán toletazos, prisión o algo peor, que no detendrán la marea hasta ¿qué? 
¿De veras creo que escribiré la crónica de aquí en adelante, necesariamente pobrísima? Hago lo posible por mirar desde dentro y hay tantos interiores que no sé por dónde empezar. 
-Están nucleando todo -dije a un hermanito.
-Sí -respondió pensando en los ambientes universitarios.  
La marcha anterior fui con él y su contingente era pequeño. ¿Quitando al magisterio, todo se reduce a muy poco? No. En cualquier caso Prende la mecha y verás cuán lejos llega, reza una máxima.
Otra vez renuncio a la crónica. Mañana habrá elecciones y aguardando los resultados escupiré tonterías.
-0-
Pasó mañana y circula la fotografía de policías estatales que intimidan a un candidato de izquierda. En la red social publico: 
Esto van a hacer en adelante. Eso y usar a los cárteles. Ya no les basta el control mediático ni las Monex          
Y después:
Tuvimos una Revolución y una posrevolución muy activa. Luego sesenta años de priismo corporativista. Nuestra cultura política es muy compleja y desde 1988 suma una pervertida democracia formal y un peso del crimen organizado que envidiaría Al Capone. ¿Cómo se maneja eso?
Bueno, hago la crónica a mi manera.
Creí que el país estallaría al aproximarse las elecciones de 2018. Ahora espero lo haga pronto. 
Lunes hoy, el jueves los cercados empujarán nuevamente. No tienen alternativa. ¿Nuestros Malditos preparan otra noche de Iguala?
El resto de los cuadernos encuentra un final. Este aguardará. 
Llama Lupita.
-Nos vemos a las doce. 
-0-
¿Por qué se retiró casi por completo el operativo policiaco? ¿Contó el fracaso relativo del partido gobernante en las elecciones parciales? 
Continúan llegando contingentes y el jueves lo harán de forma multitudinaria. Hoy al sur extremo un pueblo salió en defensa de quienes eran gaseados. La crónica no la haré yo sino ellas y ellos, como esa estupenda que me entregó un compañero sobre el desalojo-semisecuestro. 
Pasan unos días y tengo los testimonios sobre lo sucedido. Narran con gran detalle y la historia tiene tonos épicos y resulta doblemente esperanzadora. Hay gases que abren los poros y otros penetran produciendo ahogo. Fueron prohibidos en la primera Gran Guerra, un siglo atrás, y dan universal servicio contra la protesta. Los lanzan policías a pie, tanquetas y helicópteros. En esa jornada ahora famosa las y los compañeros pretendían cerrar una carretera, no tuvieron suerte y en compensación horas más tarde asaltaban el hotel que hospedaba a una parte de los uniformados. Les quitaron hasta la ropa. 
Para entonces el movimiento había ganado a la población local y regional. Ciento cincuenta municipios distribuidos por una agreste geografía estaban de su lado.
Pueden escuchar el relato, S y E, en un espacio que comparto con mis hermanitas y hermanitos.  
-0-
En la red social:
Empezaron los dos años más importantes desde el fin de la Revolución. Se juega el futuro
Juntemos ciudad y campo, dije a la Inesperada, y luego el hombre más agudo que conozco soltó en una charla:
Falto de recursos naturales el capital necesita otra vez tomar tierra. A una acción en la bolsa de valores no puede dársele cachetadas. Ahora nos vemos frente a frente(1). Citando también de memoria a un gran pensador alemán(2) la plática inició con un ¿Debemos empezar preguntándonos por quién luchamos? En principio y antes que nada, por los del pasado.
¿Las crónicas son así? ¿Y los hechos que deben presidir? Fabula un poco, pues el género permite todo. Hazlo al modo en el cual Chris recrea a los grandes malditos urbanos para nuestra radionovela ilustrada. Dibuja seres pequeños por miles, royendo la base de un edificio. ¿Escuchas? Su obra incansable, impura, como los trajes o las miradas que portan y no son distintas a la tuya: generaciones y más generaciones en ellas, cometiendo pequeñas maldades cuyo daño es mucho más que una bicoca. 
Acostumbras, acostumbro, pues uso en tercera persona la primera, referirte al diario asesinato del deseo, saben bien ustedes, nietos. Este caso puedo documentarlo socialmente si asomo a una frase anterior: Nuestra cultura política es muy compleja. 
Hace nueve años se produjo la mayor revuelta en décadas(3). Regional, era modélica -creaba un modelo muy eficiente, pues- y comenzó cuando el poder rompió una regla: negociar con las comunidades. ¿Se vendían? No a cambio de una dádiva sino de los recursos indispensables para reproducirse. ¿Enajenaban su libertad? Sólo una parte, y la insurrección era la muestra. Queremos todo, decían también ellas(4).
Trotsky convirtió a la huelga de 1905 en su sujeto narrativo y dieciocho años después Larisa Reisner habló por la comuna de Hamburgo. En cada caso tenían los sucesos frente a sí, como John Reed al escribir México insurgente o Diez días que conmovieron al mundo, o X y Y aquí y allá, siempre geniales. 
¿Mi protagonista es el plantón donde confluye la lucha magisterial? No debería despegármele un minuto, entonces, y estoy obligado a ir y venir observando otras cosas que suceden cerca o muy lejos. Algunas se ocultan sin desearlo y sé que el futuro se juega en ellas tanto como en cualquier otro lugar privilegiado. La resistencia a la minería en la Sierra Norte de Puebla, digamos, acaudillada por una organización ejemplar, Tosepan(5).
-0-
¡Hago llamadas a pie de página, Ohsis!, ¿qué sucede? No perdí el sentido ya por completo, les aseguro, y quizá paso por una de las etapas más cuerdas. Es que nuestra realidad empuja como nunca antes y necesito asideros. El cuaderno entonces rompe sus reglas y nombra.
A los sesenta y nueve años podría fabular por primera vez. No estaría mal una segunda vida para dedicarme a eso, dije en mi pequeño barrio virtual.
¿Se acuerdan, nietos, de mi compadre gorrión, que viene a visitarme a la casita? Según asegura la Inesperada en una de sus canciones, viéndolo desconsolado porque no me encontraba a nuestra hora convenida, lo acostó a mi lado en la cama, y yo tomé fotos de él con ella charlando en esta sala donde escribo. 
Solidario acto el suyo, que luego vuela de pretil en rama y tiene un hogar construido con varas.
Equilibristas, la Tic y este abuelo de ustedes andamos por el alambre, trastabillando y cayendo a ratos. Él se para en los callejeros con una confianza absoluta.
¿Cuánto fabulo y cuánto registro la historia sin más?
Aprovecho para presumir, pues se tiene la impresión de que soy un fracaso patológico. A mis treinta años y gracias a treinta o cuarenta cuartillas semanales con las cuales sostenía a solas el suplemento cultural de un gran diario, nuestro gran cronista me ofreció pertenecer a su equipo. Charlando coincidimos: yo no cabía en los círculos literarios.
Después hice mucha crónica social en una revista estrechamente ligada al movimiento obrero, que duraría años.
Hoy la calle se encarga, esta vez en el sur más cercano. ¿Cómo atendemos tal serie de acontecimientos? Bueno fuera vivirlos y no se puede. Lo digo por mí y decenas o cientos de miles. El monstruo se cimbra, pareciera, momentáneamente al menos. O más, en un medular punto: las televisoras caen en picada. Nada les marcha según calcularon quienes tres años atrás venían por todo. 
En las barricadas la sangre, todavía contabilizable, sumándose al terror cotidiano.
Según la fragmentada transmisión en vivo, los reportajes, las fotos, lo que dicen amigos y conocidos, larga noche vivieron en la ciudad que hace una década representó la resistencia. Entonces me informé puntillosamente, animando explicaciones de quien sabía. Sólo eso. Ahora puedo algo más y no tiene caso sino como percepción por la piel y derecho a compartir un lugar. 
Larisa Reisner no hizo notas así cuando cubría insurrecciones.
Cómo hacen falta viejos que transmitan seguridad con su experiencia de lucha. No sirvo para eso, escribo por ahí.
-0-
Nuevo día cero. Camiones militares disfrazados de policiacos -aquí eso devino en ley- pareciera que llenan una carretera. La noche espera por otro capítulo cada vez más intenso. Tanto que el partido cuya carrera es paralela se decide a sumar fuerzas. Si su líder lo hace no cabe duda: debe jugarse el todo por el todo de una vez.
Mientras, el movimiento crece y la autoridad envía nuevas fuerzas. No podrá con tanto, pienso y me equivoco. Los uniformados son cortados a medio camino por comunidades cada vez más decididas. 
Mis jornadas incluyen sin falta el campamento para tareas secundarias y continúan los testimonios. Ahora sé que la utopía se dibuja en detalle no sólo donde pensaba. Quienes luchan construyen a la vez alternativas de futuro y en mi desmesura ya no me preocupan los malditos sino cómo pueden hilarse esos nuevos proyectos. ¿Perdí el magro equilibrio mental en que vivo?

III
20 de septiembre, 2016.
Mi puerta exterior siempre está abierta, Ana entra. Trae una mochila, dejo de meter cosas en la que preparo.
-Lo hago yo –dice.
No entiendo nada.¿Si enloquecí al fin sin remedio por qué el teléfono suena con impaciencia registrando a Lupita? ¿Me atreví realmente a pedirle que buscara un trabajo para ayudarlos? ¿Y esas sirenas afuera?
-Estoy confundido, A.
-Perdona.
Sus ojos parlotean sin moverse.
Pasaron cuarenta años desde aquella primera vez. Teníamos quince y yo hoy casi setenta. Las cuentas no cuadran. Debería pedirme contestar la llamada y ni palabra soltará, sé, pues llegó "nuestro tiempo".
¿Y esa canción ahora? Cierto, pertenece a mi más maniática cinta y aun así, justo en este momento, resulta sospechosamente a modo. ¿Musicalizo la película?
Otra vez el teléfono.
-Hola, no escuchaba… Calculo que a las seis… ¿Importa que vaya acompañado? Nos acomodamos en cualquier sitio… Luego le explico… Gracias, un beso.
A hace nudos y calla. Nada la sorprenderá, molestará, preocupará. Ni marcharnos en el peor momento del país, según cree. Los grandes amores jamás yerran, grita un imaginario letrero luminoso.
Ella, así, en mayúscula, parece salida de un sueño, como yo y lo demás. Busco el espejo al costado. Me reconozco.
-Espera, hablo a mis hijos.
J contesta.
-¿Qué nuevas? –pregunta sin tránsito.
Cuento entrecortadamente, evitando palabras que disparen alarmas policiales.
Me corren siglos por la cabeza, cuelgo.
-¿Nos vamos? 
-Hay tiempo -contesto tratando de ganarlo para pensar y ella no lo permite por su mera presencia. La quiero tanto e imaginé tan bien la coyuntura nacional, que así permaneciera sano...
Despierto aliviado y triste. Hay sirenas corriendo, suena el celular. ¡Es Lupita! ¿Y A? 
Respondo.
-Hola... ¿Una reunión...? Sí, claro. Beso. 
Fumo y en la sala encuentro al abuelo, muerto en 1950; a Agustín y el Grillo, a quienes no veo hace décadas; a la niña que quedó coja durante un bombardeo; a Brian O´Donnell, según deduzco, y un personaje fantástico con rasgos sioux. 
Doy media vuelta entre sus quejas.
-Don Alonso Quijano, te alcancé.
-No tengas miedo, B.
-A.
-Ven.
-¿De veras estás aquí?
No se da cuenta a qué me refiero.

IV
Camina, alguien dice Compermiso, tres metros allá se sienta, ¿cuál de los dos?, No puede estar aquí, lo amonesta un hombre en uniforme, enérgico, sin mala fe, el orden es el orden, sabe cualquiera y todos dudan si eso tiene sentido. Vuelve a levantarse, las nubes pasan, bajas, rápidas, gruesas, apenas repara en ellas, ni ellas en él, claro, así debe ser, cada quien a lo suyo, está bien, no hay qué de quién. 
Solo camino, primera persona del singular, como la segunda y la tercera, piensa, y también hay nosotros, nosotros, sí. Pensar, tan natural y absurdo. Miro, pues, a una anciana al paso. Su rostro es digno y hermoso Déjeme que escarbe en él, Anda, contestará, si le pido permiso. Nos hemos ido, ella y yo, y no volveré a encontrarla.
Miente la leyenda del cuaderno. No existe país ni oportunidad ni tiempo preciso. Unicamente el camino.
Al fondo hormigas humanas levantan una contrucción a la velocidad que no se extraña aquí, donde podemos contar los segundos. 
Hay preguntas estúpidas: ¿cuánto falta? ¿Para dónde?
¿Y el abuelo y la amita, con quienes iba? Vaya a saberse, nadie se pierde.
Otro niño acaba de morir, o lo gasearon o fue violado, escucho. No precisan género ni lugar. Las almas buscan inútilmente guardarse para ocultar su pena, pues necesitamos creer. Sucumbirán los sin fe y cada uno y una que falta es merma irreparable. 
No pares, vuelven a decirme, Quisiera, tardaré muy poco, respondo, Más adelante, O atrás, tercia alguien.

V
Julio, 2017.
Muerde el frío esperando el autobús y al abrir los ojos, a pesar del sol macho que entra por la ventanilla. ¿Cuánto habremos descendido en apenas cuatro horas? ¿Mil, mil quinientos metros o más?
Siento haberme perdido esa fantástica transformación del paisaje -pues no es más por ahora- que sin falta asombra cuando se deja la ciudad monstruo hacia ambas costas. Ahora son pinos y otras coníferas cuyo nombre nunca aprendí, en un rato los copales, guajes, avizaches, cazahuates, tepehuajes, que los campesinos me enseñaron a llamar, y luego llegan las selvas, así, en plural, pues hay de varias alturas, secas hacia este costado.
En momentos parecieran tierras vírgenes y sabemos que eso no existe aquí hace mil años. Es por el despoblado a orillas de la carretera hecha sin respeto hacia los hombres y mujeres reunidos en rancherías, y por esa sabia forma para aprovechar laderas y quebradas que una agricultura ajena no reconoce como tal.
-¿Vamos? -preguntan al mediodía.
-Sí -respondo postergando la tarea de contar. 
Arriba quedó la señalización que me traía historias trágicas. Esa sierra es bien conocida por mis amigas y quizá costó la vida a Digna Ochoa. ¿Iré algún día? Hoy su amos son Templarios -no hay casualidad en el nombre, ¿verdad, Malditos de las Cruzadas?-, y a menos que para cosas suyas me lleven los compañeros seguirá revoloteando en mi imaginación. Bien visto, no sería raro: de donde vengo el "Sur geografía profunda" resulta exotismo puro. Aquí se habita.
Para subir a esta hermosa, modesta casa en lo alto, quien me acoge prendió las luces interiores del auto. Así pueden reconocerlo los halcones y sicarios locales. La extraña guerra ya no es distante, pues.

VI
Como saben, nietos, mi abuelo Belarmo hace años vive conmigo. Uno noche paseando juntos se cruzó con otro hombre que me obsesiona, V, y no pudieron reconocerse.
Éste escribió:
"Que la pena pueda pasar y que se siga viviendo después, fue para mí un gran asombro. Sobrevivir es la cosa desconcertante entre todas (...) ¿Por qué sobrevivir si no es para aquellos que no sobreviven? Los muertos para mí están muy cerca de los vivos, no discierno bien la frontera que los separa"3. ¿Sabía que su último viaje era a las tierras donde poco después accidentalmente y no yo nacería? Qué importa. La cuestión está en el pasado. Hablen quienes murieron, también apenas diez minutos atrás. Que lo hagan ya un hipotético primer día y lleguen sumados a los años que quieren servirme de referencia. Debemos empezar en 1415, parece, en una ciudad por la cual debí atravesar quinientos ochenta años despúes sin hacerle demasiado caso, pues buscaba tres siglos atrás hacia su sudoriente próximo. 
Bereberes, llaman a los pueblos que desde la prehistoria habitan estos lugares, o magrebis o almorávides ahora, cuando el Islam occidental hace tiempo hizo crisis y no es la espléndida cultura cuyos restos persigo en 1990. 
Esperen, que me pierdo. Volvamos a 1415, o mejor, pocas décadas después, cuando los entonces Amadises en ciernes se echan por primer vez al Atlántico y para su civilización las islas vuelven a navegar delirante, imaginariamente.
El mundo está condenado hasta nuestros días o para siempre, si el viaje que emprendo resulta de meros buenos, inútiles deseos, ¿verdad, abuelo?
-¿Qué haces aquí, en la Costa? -pregunta.
-Sigo el rastro o huyo, cómo saberlo.
-1415, dijiste, y el año yo mas bien lo tengo como 1291. 
-No vuelvas a citar al tipo ese. Menudo farsante.
-Pero llegó.
-Siglo y medio luego de quien nos sirvió de guía.
-El efecto no fue el mismo.
-Tienes razon. Entonces vayamos atrás: 1096. 
-Terminarás en Matusalén. 
-Déjate de bromas. A 1459, cuando el mapa.
-¿De qué coño mapa hablas?
-El que condujo a 1487.
-Cago en Dios, vaya enredo.
-Muertos es nuestro tema, ¿no? Y jamás los hubo más que allí.
Fechas, muchas fechas, todas atestadas de sangre o anunciándola a raudales, ahora andamos tras el África negra, barbarie entre barbaries.
"Durante 500 años, desde Senegambia en el Oeste hasta el litoral swahili del este, el tráfico de esclavos llevó millones de personas hasta las costas para ser llevadas a otras tierras..."4
Cuestión delicada, según nuestro autor, pues en la trata participarían Estados y comunidades negras.
-Pueblo es pueblo. 
-Nada en la historia de la humanidad fue tan cruento. 
-Y eso es mucho decir -dice mi mentor citando las palabras que juntos escribimos: 
Enfermeras y enfermeros de un psiquiátrico, agentes o testigos de un festín del gusto por el poder convertido en deseo, luego asesinados, como adelanto de miles de ajusticiamientos a cielo abierto y fosas comunes con las huellas borradas; juicios sumarios, campos de trabajo, palacios reconvertidos a base de horcas, sillas eléctricas y látigos con clavos en las puntas; padres amenazados con la muerte cumplida de un hijo para que otro, fugado, abandonase su escondite, o colgados de propia mano como único camino para escapar de la terrible elección; mujeres rotas sin remedio, que no sabían si algo más podía perderse en el periplo inútil de evitar el fusilamiento del marido; damas en fiestas populares riendo al obligar a cantar a la joven que esperaba para enterrar un cadáver producto del justo castigo ordenado a un juez por el divino verbo; hogueras de libros, ojos espiando por las rendijas de todas las horas…
No en balde al inicio de los 1950 Blas de Otero, el aún más o menos joven poeta, decía:
"Aquí teneís, en canto y alma, al hombre
"aquel que amó, vivió, murió por dentro
"y un buen día bajó a la calle: entonces
"comprendió: y rompió todos sus versos (…)
"olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo."
Y Damaso Alonso: “Hemos vuelto los ojos en torno y nos hemos sentido como una monstruosa, una indescifrable apariencia, rodeada, sitiada por otras apariencias, tan incomprensibles, tan feroces, quizás tan desgraciadas como nosotros mismos (,,,) o nos hemos visto entre millones de cadáveres vivientes, pudriéndonos todos (…) Y hemos gemido largamente en la noche. Y no sabíamos a dónde vocear.”

VII
Si México entra al periodo más importante desde su Revolución -hace cien años- y en el mundo se juega el proceso civilizatorio -diez milenios-, ¿importa qué sucede a cada una y uno alrededor? y ¿cuán lejos alcanza éste? 
Por mi perfil tengo en twitter mil setecientos seguidores. Casi todos son de Medio Oriente y nadie en las cuentas FB que reúnen cuatrocientos méxicanxs y veinte hispanoablantes más, hace mayor caso cuando publico noticias relacionadas con Siria, Palestina y sus entornos.
"Cada año, entre 500 y 700 niños palestinos de Cisjordania son arrestados e interrogados (bajo tortura a veces) por las fuerzas israelíes, antes de ser juzgados en juicios militares." 
El fenómeno se acusó tras la decisión estadounidense de trasladar su embajada israelita a Jesuralem, reclamada por los sionistas como residencia natural del Estado judío. Éste no representa desde luego a todo su pueblo y menos a los hebreos esparcidos en el planeta, quienes así quedan expuestos al terrorismo desesperado o que nació tras cuidadosos calculos hechos a ratos en los propios Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia, países que a la vez aparecen también como blancos. 
Hay fotos terribles sobre esas y anteriores jornadas. Pongo tres en que no escurre sangre. La última es de un niño con cicatrices que no se borrarán.




Yo sé casi nada y acudo siempre a Robert Fisk, el mejor periodista del mundo, experto en Medio Oriente. 
Dije ya que mi país es solo superado en violencia por Siria, donde lxs muertos duplican o más a lxs nuestrxs. Fue tras un ataque allí que Fisk escribió: "Y, como de costumbre, serán los palestinos quienes sufrirán, con su tragedia totalmente olvidada en medio de esta locura".
Para don Robert, a quien empecé a leer en 2001, durante la invasión a Irak ordenada por un demente quizá más peligroso que Hitler, sin falta las víctimas se cuentan una a una. 
De momento no encuentro los reportajes que más me sacudieron. Va uno al azar, traducido como Dios dio a entender: "Abu Hassan y Malek Hammoud estaban preparando el almuerzo para los clientes en el restaurante Nasser en el lado norte de la calle Abu Taleb. El misil que los mató aterrizó al lado de la calzada hacia el oeste, su explosión arrancó la parte delantera del café y cortó a los dos hombres -el primero, 48 años, el segundo solo 18- en pedazos. Un compañero de trabajo me guió a través de los escombros. ´Esto es todo lo que queda de ellos ahora´, dijo, mostrando ante mí una sartén que goteaba sangre."
Sin duda publicó algo sobre los niños de Cisjordania, que buscaré más tarde. El hecho escueto es como cada uno de esos muchachitos y muchachitas nos hielan la sangre.  
Los hay por toda la tierra.
En México se cuentan por miles, sufriendo otras penas (evito la de un pequeño cuyo vientre fue cosido con mecate, tras extirparle órganos para su venta).






Golpeado por polícias de la ciudad de México.
Esta nota repite mucho lo de anteriores. La inicié pensando en mis tristezas. ¿Cómo referirme a ellas si el panorama general es trágico? ¿Aunque, cuándo los sufro, al afirmar dirigirme al primer día privado y colectivo? 
De ser consecuente va el asunto y anoché usé horas reconstruyendo con la Tic un momento sencillo y trascendente para los dos. ¿Cuántos morían o eran vejados durante aquellas pocas horas en que asentábamos nuestro futuro tras un simple acto de coquetería suyo? ¿Y mis batallas con una ventana o los corajes por fotografías en las cuales me desagrado? ¿Por qué es tan buena novela El amor, de Marguerite Duras, si trata el conflicto de una pareja y la soledad cósmica, digamos, en Ella, parisina, ilustrada, con recursos económicos, haciendo turismo? 
¿El sistema administra el dolor y lo dosifica por estratos y regiones? Abu Hassan y Malek Hammoud tenían un restaurante en Teherán y preparaban la comida para su clientela y quizá  uno de ellos sufría desamores y al otro sus pulmones no daban para más y debía cambiar de vida o ambos recordaban noches inolvidables, cuando el misil "quirúrgicamente" diseñado les cayó encima. 
La muerte cruenta, vil, artera, los trae diecisite años después a esta ciudad, trece mil kilómetro lejos. ¿Necesitaban ese final para hacérseme hermanos? 
Reviso entonces a esos mil trescientos seguidorxs del tuitcoso, que son palestinos, sirios, turcos, sauditas, como si estirara la mano, rogando por su mañana y pidiéndoles mirar hacía aquí, donde nos jugamos el destino ahora.
Rosa de Luxemburgo, lo dije ya también, creo, se culpaba a sí y a la izquierda revoluciona europea en su totalidad, por el fracaso soviético: Quedaron solos, no hicimos nuestra parte
"Tras la masacre en Gaza (...) ¿cuánto tiempo vamos a seguir simulando que los palestinos no son personas?", escribe Fisk. ¿Y cuánto, preguntó yo, sin una palabra por Honduras y El Salvador, los lugares más peligroso del planeta gracias al imperialismo estaodunidense, y cuyos migrantes pierden la vida en México como perros, tratados peor que los mexicanos cuando cruzan nuestra frontera norte? ¿Y así otros y otras, donde sea? 
-0-
Anoche me sentí otra vez en un callejón sin salida. Cualquier simple conocido se da cuenta. Por momentos tienen entonces la tentación de estimar cuán poco resistiré y luego creen que soy muy útil y que queda mucho tiempo hacia adelante para mí.
A veces despierto avergonzado, pensando No hago nada valioso, y los días suelen ser placenteros o emocionantes, con cierta frecuencia hasta lo extraordinario.
¿Hablar de eso cuando por millones encuentro referencias a niñas y niñas como los que sufren en las fotos? Soy el hombre a quien Fisk siguió para encontrar a Abu Hassan y Malek Hammoud: un sobreviente cuya identidad debió reportarse también. ¿O solo la muerte me reconocerá?
SIGUE, CLARO.