La propia sede imperial y Sudamérica urgen hoy, por dos próximas conflictivas elecciones y un referendum, que advierten ser parteaguas planetario.
Noam Chosmky ve panoramas apocalípticos y Buevantetura de Sousa matiza recordando a Gramsci sobre el pesimismo de la conciencia y el optimismo de la voluntad o el miedo y la esperanza como necesarias contrapartes.
Bolivia irá a comicios en octubre con encuestas que coinciden ganará el Movimiento Al Socialismo, cuyo representante en la presidencia nacional fue expulsado por un golpe de Estado fascistoide que no logra consolidarse. Derecha y ultraderecha se alistan para el fraude que obligue a una segunda vuelta favorable a ellas y contra la beligerante respuesta popular.
Mientras, Trump suelta su imparable lengua sobre el futuro propio, No reconoceremos los resultados, haciendo buenas las previsoras palabras de Naomi Naomi Klein en marzo: "puede aprovechar la crisis del coronavirus para" suspenderlas, y el demente llama "¡Animales a los que hay que pegar duro!” cuando hace mención de
quienes cazaron policías respondiendo al asesinato de otro afronorteamericano, ahora mujer y en Los Ángeles.Más tarde enLouisville, Kentucky...
Haya o no movimientos integracionistas como en los 1960 y 1970, la comunidad negra estadounidense (https://blacklivesmatter.com/) y los que la provocan, anuncian continuar. Vendrán el noviembre electoral y...
-Quien nada sabe nada teme -pienso parangonando el dicho, al contemplarme con mi abuelo por ahí, tan campantes, como sin enterarnos. Tal vez es así y no escuchamos sino lo que nuestras ganas demandan.
"Recibo cientos de cartas de gente joven de
Norteamérica y Europa que me dicen `No sé lo que sucede, no sé qué debo hacer…´ Curiosamente, nunca recibo ese tipo de preguntas de personas de los países
pobres. Ellos no me preguntan qué deben hacer sino que me cuentan lo que están
haciendo. Solo es en la parte privilegiada del mundo donde la
gente no tiene ni idea qué hacer, porque eso es parte de su educación y su
adoctrinamiento: hacerte creer que no hay nada que tú puedas hacer", declaraba entonces Klein.
Le escribirían, pues, los más tesoneros, porque también en nuestro San Juan hace aire, según palabras bien conocidas entre nosotros. Tiene razón: movimientos indígenas, feministas, de emigrantes, tercermundistas, están dale y dale. Como el pueblo chileno esperando el referendum.
Mi abuelo y yo quisiéramos seguir los pasos de Howard Fast en China, la región hindú, el una vez imperio persa, África negra, esa Mesoamérica que ritos intelectuales nos presentan emulando a su manera a Homero, Herodoto y sucesores.
Fast no es Scorcese ni habría hecho trizas la historia única, mal narrada en Pandillas de Nueva York. Pagó altos costos ante la moderna inquisición, renunciando también a la gloria efímera, para sustentar un discurso que dignifique a nuestra especie.
Casi a ciegas voy, como siempre, pidiendo perdón a diestra y siniestra. “Lo que no se encuentra aquí no se encuentra en ninguna parte”, decían sobre El Mahábháta, la gran obra hindú. Tengo una versión que no es completa y llega a nostros desde el inglés. Para quien como yo nada sabe, veinte líneas son oro. "... se pueden oír en trenes o autobuses de boca de gente sencilla y a veces inclusoanalfabetas", y eso las hace doblemente inapreciables, pues no soy un acádemico persiguiendo letras muertas. “El Mahabharata no es una mera epopeya; es un romance que cuenta la historia de heroicos hombres y mujeres, algunos de los cuales eran divinos; es una literatura completa en sí mismo, que contiene un código de vida, una filosofía de la relaciones sociales y éticas, y un pesamiento especulativo sobre los problemas humanos que es difícil de igualar. Pero sobre todo, tiene como corazón el Gita, que es, como el mundo está comenzando a descubrir, la más noble de las escrituras y la más grande saga...”
Leo eso y me decepciono un poco. No más Paris, Elena y compañía, por favor. De princesas y grandes guerreros que moran cielos y tierras estoy hasta la coronilla, aunque nos jure son representaciones de conductas humanas llanísimas. Doy mi vida por un cualquiera. "Mis hijos son ahora poderosos en la tierra. Y si Yudhishthira hace el Rajasuya, yo y mi abuelo Santanu podremos ir al Indraloka.»
-Vuelta la burra al trigo -digo como en los lugares donde nací, conciente de mi sin duda exagareado, estúpido prurito. Puedo parar aquí por ahora o para siempre, satisfecho de poner un pie en la región hindú entre tres y cuatro mil años atrás. Ahora a buscar al rebautizado James Walker, que a Conrad ni le va ni viene, literariamente al menos, convirtiéndolo en encarnación de los tripulantes todos ante los desatinos con que un ensoberbecido, ciego capitán se diría persigue la más brutal tormenta. SIGUE
Los llamo Grupos por usar la fórmula que ciertas redes sociales emplean. Carecen de nombre y en algún momento lo adquirirán, creo, aunque sobra hacerlo, pues no conspiran. Su trabajo es tan a cielo abierto como se puede, acompañando grandes impulsos inorgánicos, largas marchas, huelgas, manifestaciones, bloqueos, asambleas públicas, y transmiten ideas y conocimientos que originan quienes profesionalizados en el estudio sirven de orientación.
Si Chile, por ejemplo, detuvo substantivamente los enfrentamientos con la policía, aguarda el referendum en que no confía y servirá a cambio para escalar la protesta, y preparándose a ello intercambia opiniones con otros movimientos nacionales y sectoriales, digamos, regados por el planeta. Otro tanto puede decirse de Bolivia, concentrada en conservar fuerzas para las elecciones postergadas. Medio Oriente y Argelia repiensan sus reservas contra votaciones que pudieron terminar en triunfos del pueblo, Francia no desperdiciará lo
generado por la huelga general casi recién pasada, ni Inglaterra echará en saco roto el novedoso, extraordinario empuje cuya instrumental expresión fue un Partido Laborista al fin radicalizado. Entre tanto, Estados Unidos emerge, los migrantes centroamericanos batallán contra políticas
migratorias mexicanas que no esperaban, en Marruecos atienden al ligero y aun así significativo reacomodo español y el África trasahariana... Paro para no cansarlos y porque no sé más, incapaz de relacionarme con Asia continental, Rusia y los países vecinos. Callo respecto al feminismo en sus mútiples manifestaciones respetando principio que ordena el género, confiando sintetizar pronto confiablemente las consignas reelaboradas durantes estos últimos meses. En México, tan a mi mano, el panorama sigue siendo muy confuso debido a la Cuarta Trasnformación que introdujo profundas distorsiones dentro del movimiento social. La pandemia detuvo los impulsos "callejeros", cuyos escenarios son también carreteras y otros ámbitos rurales, y potenció a niveles antes desconocidos el intercambio de información y reflexiones. En Grupos y más Grupos se nos volvió la vida, ¿verdad, abuelo? -0- ¿Y el cambio va?, pregunto semanas más tarde. ¿Cómo precisarlo? -No sabemos nada, Belarmo. Escuchar ecos es solo eso, reverberancia. -Qué poco positivo. -Las utopías como ensueños sirven para muy poco.
El abuelo se encabrita por mi errático registro de nuestro viaje, que nos separó. -Voy casi a ciegas -le digo. -Válgame dios, apenas lo había notado. -Uy, cómo si tú avanzaras mucho. -Pues organicé medio mundo ya. -No seas largo, dinamitero. -¿Largo? -Mentiroso, pues. ¡Ping!, ¡pong!, ¡pang!, escúchase, sobre todo dentro de mi cabeza. -¿Para qué querías verme? -Necesitamos mínimá coordinación, ¿no? -Anda por ahí. Cada quien lo suyo. -¿Ah, sí? -Caminas a gatas, cuarentenero, y yo a mi aire, libérrimo. -Odio la muerte y los permisos que te da. -Mira detrás mío. -¡Vaya legión! Préstala y así no pierdo tiempo. -No responden preguntas de lelos. -Alguien heredómelo, creo. -¿La tontera? Tu padre, seguramente, jeje. -Pues lo tenías en mucha estima. -Para, que perdemos tiempo y no nos sobra ni un segundo. -Dame tips, siquiera. -¡Aguanten, compañeros! -grita hacia donde caballos y macanas se empeñan contra masas iracundas. -¿Quién es ese que traza y traza en un cuaderno? -Gustav. Hace apuntes. -¿Aquél de 1871? -Y 48, etcétera. -Menudo socio conseguiste.
Coubert preparándose para inmortalizar la Comuna de París.
Hay algo estimulante en trabajar para quien tope conmigo sin quererlo o hurge. Cinco, sesenta o quinientos, no más, cada día o de tanto en tanto. Me siento un personaje enigmático, jeje.
-Sino crecí en Silicon Valley, abuelo, pertenezco a la primera generación con computadora personal e internet, y mírame, incapaz de controlar pinchurrientos links. ¿Dónde carajo está ese pdf? -Aquí, mastuerzo: https://www.dropbox.com/s/lvg1o3d26r8pxpf/La-cruel-pedagogia-del-virus.pdf?dl=0&fbclid=IwAR3vewuHq5z_IKMhjFVLmyk0aH5Gkm69-esfoxLPoi9yTtCSKhMP84TmU48. Es que tienes una máquina de mierda. -Pues cómprame una buena. -Hay intangibles e intangibles y no tengo acceso a Mastercard por fecha de nacimiento. Para 1892 no da el calendario que ponen. -Ahora no baja la susodicha chingadera. -Ya lo dijo Kaliman. -¡Conoces el cómic mexicano! Vaya, vaya. -Siempre al alba, yo. -Y hablas como chilango. -Soy ciudadano universal. -La verga, qué. -Eso lo pensé pues, en diciéndolo rómpeme, la madre el señor. -¿Y "la pegagogía"? -A ella no tengo el gusto...
"¡Para, carajo!" Entremos en materia empezando por lo básico: "El colonialismo y el patriarcado están vivos y se fortalecen en tiempos de crisis aguda. Las manifestaciones son múltiples y aquí se mencionan algunas de ellas. Las epidemias (el nuevo coronavirus es la manifestación más reciente de ellas) solo se convierten en problemas globales graves cuando se ven afectadas las poblaciones de los países más ricos del norte global. Así sucedió con la epidemia del SIDA. En 2016, la malaria mató a 405.000 personas, la enorme mayoría en África, y eso no fue noticia (...) Por otra parte, los cuerpos racializados y sexualizados son siempre los más vulnerables ante el brote de una pandemia (...) Cuando ocurre el brote, la vulnerabilidad aumenta, ya que están más expuestos a la propagación del virus y se encuentran en lugares don-de nunca llega la atención médica: favelas y asentamientos pobres de la ciudad, aldeas remotas, campos internamiento de refugiados, prisiones, etc. (...) "Finalmente, en situaciones de emergencia, las políticas de prevención o contención nunca son de aplicación universal. Al contra-rio, son selectivos. Algunas veces son abierta e intencionalmente adeptos al darwinismo social... "Estoy seguro de que en el futuro cerca-no esta pandemia nos dará más lecciones y que siempre lo hará de manera cruel. Si seremos capaces de aprender es una pre-gunta por ahora abierta." -Ya. -¿Y lo no básico? -No dice. -Estamos aviados. -¿Perdimos el tiempo esta madrugada? -Volvamos a Ecuador. Más aprendemos en las calles que en los libros. -Lo que pasa es que calles en el mundo y sendas y demás debe haber putimillones. -Tú, arrea. Esto es del 10 de abril.
"Darwinismo social"... ¿En el país cuyos pueblos indígenas recién detuvieron al FMI? "El coronavirus ataca las cárceles y cientos de miles de presos son liberados "El
virus se ha propagado rápidamente en prisiones sobrepobladas en el
mundo, lo que ha llevado a los gobiernos a liberar a los reclusos en
masa." NYT
Una
prisión en Tremembe, Brasil, durante un motín el mes pasado en el que
cientos de prisioneros escaparon después de que las autoridades
suspendieron la liberación temporal de los reclusos para evitar la
propagación del coronavirus.Credit...Lucas Lacaz/Agence France-Presse — Getty Images
"La pandemia también desencadenó rebeliones de prisioneros, puesto que
los presos enojados han hecho que se preste atención a los problemas
crónicos de los sistemas correccionales en muchos países, incluidos el
hacinamiento, la suciedad y el acceso limitado a la atención médica." -Espera, abuelo, hay algo más en ese pdf: "El futuro puede comenzar hoy "La pandemia y la cuarentena revelan que hay alternativas posibles, que las sociedades se adaptan a nuevas formas de vida cuando es necesario y se trata del bien común. Esta situación es propicia para pensar en alternativas a las formas de vivir, producir, consumir y convivir en los primeros años del siglo XXI. En ausencia de tales alternativas, no será posible prevenir la irrupción de nuevas pandemias que, por cierto, como todo sugiere, pueden ser aún más letales que la actual. Seguramente no falten ideas sobre posibles alternativas, pero ¿pueden conducir a una acción política para lograrlas? A corto plazo, lo más probable es que, después de que termine la cuarentena, las personas se quieran asegurar de que el mundo que conocieron no haya desaparecido. Volverán a las calles impacientes, ansiosos por circular libremente otra vez. Irán a jardines, restaurantes, cen-vas posibles, que las sociedades se adaptan a nuevas formas de vida cuando es necesario y se trata del bien común. Esta situación es propicia para pensar en alternativas a las formas de vivir, producir, consumir y convivir en los primeros años del siglo XXI. En ausencia de tales alternativas, no será posible prevenir la irrupción de nuevas pandemias que, por cierto, como todo sugiere, pueden ser aún más letales que la actual. Seguramente no falten ideas sobre posibles alternativas, pero ¿pueden conducir a una acción política para lograrlas? A corto plazo, lo más probable es que, después de que ter-mine la cuarentena, las personas se quieran asegurar de que el mundo que conocieron no haya desaparecido. Volverán a las calles im-pacientes, ansiosos por circular libremente otra vez. Irán a jardines, restaurantes, cen-amigos, regresarán a rutinas que, por más que hayan sido tediosas y monótonas, ahora parecerán tranquilas y seductoras.Sin embargo, volver a la «normalidad» no será igual de fácil para todos. ¿Cuándo se reconstituirán las ganancias anteriores? ¿Es-tarán los empleos y salarios esperándolos y disponibles? ¿Cuándo se recuperarán los re-trasos educativos y profesionales? ¿Desapa-recerá el estado de excepción creado para responder a la pandemia tan rápido como la pandemia? En los casos en que se hayan adop-tado medidas de protección para defender la vida por encima de los intereses económicos, ¿el retorno a la normalidad implicará dejar de priorizar la defensa de la vida? ¿Habrá un deseo de pensar en alternativas cuando la al-ternativa que se busca es la normalidad que existía antes de la cuarentena? ¿Se pensará que esta normalidad fue la que condujo a la pandemia y conducirá a otras en el futuro? Al contrario de lo que uno podría pensar, el período inmediato posterior a la cuarente-na no será favorable para discutir alternati-vas, a menos que la normalidad a la que las Tengamos en cuenta que, en el período inmediatamente anterior a la pandemia, hubo protestas masivas en muchos países contra las desigualdades sociales, la corrupción y la falta de protección social. Lo más probable es que cuando finalice la cuarentena, regresen las protestas y los saqueos, sobre todo porque la pobreza y la pobreza extrema aumentarán. Al igual que antes, los gobiernos recurrirán a la represión en la medida de lo posible y, en cualquier caso, intentarán que los ciudadanos reduzcan aún más sus expectativas y se acos-tumbren a la nueva normalidad.Ante la ausencia de alternativas, ocurrirán otras pandemias, pero esa probabilidad ya no es un problema político. Los políticos que enfrentaron esta crisis ya no serán los que tendrán que enfrentar la próxima. En mi opinión, este no será el caso si la ciudadanía organizada (partidos políticos, movimientos espontáneas de ciudadanos y ciudadanas) resuelve poner fin a la separación entre los procesos políticos y civilizadores que tuvo lugar simbólicamente con la caída del Muro de Berlín. A partir del norte global, este evento político consolidó la idea de que no había alternativa al capitalismo y a todo lo que él conlleva. Hasta entonces, al menos desde principios del siglo XX, el debate sobre las alternativas al capitalismo tuvo lugar en el seno del proceso político y este, a medida que las discutía, asumía una dimensión civi-lizadora. Se colocó en la agenda del debate a aquellas alternativas económicas, sociales, políticas y culturales que apuntaban a hori-zontes poscapitalistas, modelos de desarro-llo, vida y sociedad que mitigarían la agresión cada vez más intensa contra la naturaleza inducida por el capitalismo y todo lo que él implica. La gran mayoría de tales alternati-vas no tuvo nada que ver con las soluciones que prevalecieron del otro lado del Muro de Berlín (el socialismo soviético), pero su mera existencia legitimaba que se discutiesen otras alternativas. La articulación entre los procesos políticos y procesos civilizadores consistía en ello.Con la caída del Muro de Berlín, esta articulación se deshizo. Los debates polí-ticos comenzaron a limitarse a la gestión por el (des)orden capitalista vigente, y los debates civilizadores, a medida que conti-nuaban, comenzaron a suceder fuera de los procesos políticos. Esta separación fue fa-tal porque, con ella, las sociedades dejaron de pensar en alternativas de vida que re-dujesen fenómenos como el calentamiento global, los llamados desastres naturales, la pérdida de biodiversidad, la ocurrencia cada vez más frecuente de eventos climá-ticos extremos (tsunamis, ciclones, inunda-ciones, sequías, aumento del nivel del mar debido al deshielo de los glaciares) y, como..." Sigue en la página 82 del pdf.
Soy un investigador y divulgador y solo a ratos pretendo como mías las ideas que sigo y plantean perspectivas originales, con sólidos cimientos. Narro para volver sencillo lo compejo y también buscando eso que nada sino la literatura ofrece: mirar desde el día a día cuya extraordinaria abundacia no puede repetirse en dos mismos lugares. Por momentos cito pues hay autores de riqueza irreductible. Nadie aspire a conocer épocas o precesos como si fueran la palma de su mano. Quienes proclaman saberlo todo, mienten y resultan peligrosos. Aunque cosas fundamentalísimas se mezclan en ellos, hago dos últimos viajes por separado: al pasado y al presente que dirime el futuro de nuestra especie. Este va hacia atrás, hurgando en la globalización nacida cuando Europa conquista los océanos. Hablamos, entonces, del suceso más trascendente hoy. Me acompaña mi abuelo por muy buenos motivos, como comprobarán más o menos pronto. A él lo cococerán según se debe, en otro cuaderno.
I Durante siglos lo llamaron “descubrimiento de América”. Vaya frase tramposa, por tan
descarada, pues para empezar ese nombre no existía, fue cración de quien compendió los primeros mapas sobre nuestras tierras: Martin Waldseemüller, nacido en Wolfenweiler,Brisgovia, Alemania. Lo hizo
homenajeando al explorador genovés de apellido Vespucio, cuyos padres le pusieron Américo,
apelativo con que castellanizaron uno de origen germano: Emerico. Sucedía la cosa en 1507, casi recién muerto Colón. No
hay nada extraño, como veremos, así que no nos sorprenda que muy pronto
entre los propios alemanes e italianos se nombrara por primera vez y
para siempre al "Nuevo
Continente" conquistado por castellanos. Castellanos, sí, pues a ellos
el papado
dio monopolio de los mares a Occidente, mientras hacía otro tanto con
Sur y Oriente, reservado a Portugal. La Corona de Aragón quedaba fuera y
cuando llegó Carlos I de España y V de Alemania… Esperen,
vamos por partes, no se trata de confundirlos, lectoras y lectores. Nuestro
trabajo sostiene que Conquista es un término insuficiente para este tema.
Primero, debido a la brutal destrucción cometida por los adelantados españoles
en tierras “americanas”. Durante solo el primer siglo tras caer Tenochtitlan,
la población descendió entre 75% y 95%, según diversos cálculos, y bastaron
diez años para que allí mismo, en Yucatán, Oaxaca, Michoacán, etcétera, desapareciera
todo vestigio de arquitectura indígena. Históricamente
las conquistas se producían para apropiarse territorios con cuantas riquezas
humanas fuera posible –agriculturas, edificaciones y demás-, quitando el
necesario destrozo de las batallas. ¿Por qué en América la predación resultó
tan brutal? Los
conquistadores buscaron en este “cuarto continente” solo una cosa: metales y
joyas preciosos. En su delirio, todo era Puerto Rico, Costa Rica, la villa Rica
de la Veracruz, etcétera, así no encontraran oro, plata, gemas.
Ponemos
un caso muy significativo. Al inicio aquella gente se concentró en la
hoy República Dominicana, que forma parte de una gran isla antillana,
como saben. Entonces les llegaron rumores de que hacia su costado había
áureas pepitas
a montones y Diego de Velázquez, a quien pronto volveremos a encontrar, organizó una expedición en pos de ellas. Contra
lo que nos han dicho, la población isleña no era ni magra ni primitiva y
entre otras cosas vivía de cultivar peces en lugares construidos a
propósito. Tras la aventura no quedó nada. Puede entenderse, pues,
porque el ahora Haití está habitado casi exclusivamente por
descendientes de los esclavos tomados en África Negra. Si
resultaría ¡todavía más cruenta! la colonización inglesa, francesa,
holandesa, en Norteamérica, para nosotros el tema son los años mil
quinientos. Según Jacques Attali, un pensador contemporáneo nuestro vinculado a bancos centrales, esa historia debe celebrarse como ninguna otra: "En
tiempos muy antiguos exitió un gigante guerrero, triunfante, dominador.
Un día, fatigado, se detuvo. Aturdido, torturado, fue dado por muerto, encadenado
por mútiples amos (...) Entonces,
el gigante fraguó su plan: recuperar sus fuerzas (...) y partir hacia la
conquista del mundo (...) El gigante era Europa..." Sobre
la existencia de éste no hay duda. Llamarlo Europa y darle
tal profundidad histórica es sobrepasarse. Con mucho más justicia
procede Pierre Chaunu, paisano suyo, y al comparar curriculums entre
ellos queda claro: solo en uno
puede confiarse eticamente. Chaunu pesa
continentes, no los califica, como sin reconocerlo hace el otro. Y la cuestión reside
sobre todo ahí, si seguimos la pista de La invención de América. Ah,
reinventar a capricho, grandísimo privilegio occidental que lleva
cinco siglos acumulando las más arteras mentiras sobre nuestro "Nuevo
Mundo" -¿o
no, Colón, el del paraíso pedido descubierto en Venezuela, o Sahagún y
sus presagios, o Volatire, Bufon, Hegel y un largo etcétera
al declarar estas tierras por igual imberbes y corruptas, verdad,
Antonello Gerbi?
Nuevamente nos adelantamos, perdón.
II El
expandirse europeo por nuestro planeta, que inicia bien a bien con
"América", se califica como "La mayor mutación jamás habida en el
espacio humano", "no comparable siquiera con la exploración espacial"
que iniciaron los años 1900, según Chaunu y un reputado historiador
estadounidense.
El
fenómeno está fuera de control y va a velocidad vertiginosa. Cuando
Miguel de Montaigne, el padre del género literario que conocemos como ensayo,
observa a sus hermanos europeos empleados en esa obra, escribe:
"Nuestros ojos son más grandes que nuestros estómagos, y nuestra
inquietud, mayor que nuestra capacidad de entender. Creermos asirlo todo
y en las manos nos queda solo viento". Hasta
ahí los dos grandes océanos no habían sido retados sino episódicamente y
sin efecto alguno. El mundo entero puede interconectarse por primera
vez, venciendo al tiempo, incluso dentro del propio Viejo Continente,
donde China, que inventó el papel, la pólvora, la imprenta y mil
inteligentes productos más, atrae a todo gran comercio por el Camino de
la Seda, en origen creado por ella misma. Los
cristianos latinos, como llaman a quienes ocupan el occidente y centro
de Europa, buscaban sin fortuna controlar esa ruta y
el
Islam, extendido desde el Atlántico hasta las puertas mismas de aquella
maravilla, tardaba meses en recorrer tan largo camino, mayoritariamente
por tierra. Por
eso para Europa se hicieron famosos los manuscritos que hacia el año
1298 dictó Marco Polo, mercader veneciano, tras su delirante viaje hasta
allí. Le tomó años, entre los más accidentados pasajes, y la
cristiantad latina, católica, occidental, lo glorificará hasta nuestros
días, aunque haya cubierto solo un tercio del kilometraje acumulado por
otro viajero, éste célebre para los musulmanes: Ibn Battuta, nacido en
Tánger, hoy Marruecos, sobre el Magreb, según nombran entonces al oeste
africano. Si nos permiten ustedes, seguiremos al magrebí durante su primer, pequeño tramo recorrido. Abandona aquélla ciudad erigida frente al brutal encuentro del Mediterráneo
y el Atlántico, en donde creció, y días después alcanza lo que
más tarde se nombrará como Argelia. Acompaña a una caravana de beduinos,
pastores trashumantes cuyos haberes completan transladando personas en
sus camellos. Cierto día descansan en una
llanura cerca del mar, que en estos tiempos no cultiva la
agricultura y parece eco del desierto del Sahara, muchos kilómetros
a sus espaldas. Visten túnicas sencillas y hermosas y se
cubren la cabeza y parte del rostro con telas de colores vivísimos:
azules,
anaranjados, rojos. Sus miradas guardan secretos que les dejan
innumerables
generaciones deambulando a veces sin encontrar a nadie en días o
semanas. De no ser noche, al
fondo nuestros ojos distinguirían el filo del Mediterráneo, y el cielo tiene una claridad extraordinaria, gracias a la cual sus jornadas se orientan más por el mapa de estrellas que por el ciclo solar. SIGUE